No se trata de cambiar tu cara.
Se trata de descansarla.
Hay gestos que hacemos miles de veces al día sin darnos cuenta: fruncir el ceño frente a la pantalla, levantar las cejas al hablar, entrecerrar los ojos con el sol. Cada uno de esos movimientos pliega la piel en el mismo lugar. Con los años, el pliegue deja de desaparecer.
La toxina botulínica no borra tu expresión: relaja la tensión sostenida del músculo que está marcando esa línea. La piel deja de plegarse en el mismo punto, se alisa, y la arruga que ya estaba se suaviza mientras las nuevas dejan de formarse.
¿Se me va a notar?
Es la duda de todo el mundo, y es razonable. La respuesta depende enteramente de la dosis y de quién la aplique. Con una indicación correcta, esto es lo que ocurre y lo que no:
El resultado rígido no viene de la toxina: viene de la dosis. Por eso evaluamos antes, ajustamos las unidades a la fuerza real de tu músculo y te citamos a control a los 14 días para retocar si hace falta. Es más fácil agregar que quitar.
Una señal que se interrumpe
El músculo se contrae porque el nervio le envía una señal química llamada acetilcolina. La toxina botulínica bloquea temporalmente esa señal en el músculo tratado. Sin la orden, el músculo se relaja; sin la contracción repetida, la piel deja de plegarse.
Es una proteína purificada de uso médico, empleada en medicina desde hace décadas —mucho antes de llegar a la estética— y uno de los procedimientos estéticos más realizados del mundo. Su efecto es reversible por definición: se metaboliza y desaparece.
La dosis no la elige el precio. La elige tu músculo.
Una unidad es la medida estandarizada de la dosis. Cuántas necesitas depende de la fuerza de contracción de tus músculos, de cuántas zonas quieras tratar y de si usaste toxina antes. Como referencia:
La cantidad exacta se define en la evaluación, que no tiene costo. Si compras una dosis que no corresponde a tu caso, te lo decimos antes de aplicar y ajustamos.
Qué esperar, y cuándo
El procedimiento es ambulatorio y sin tiempo de recuperación: sales y sigues tu día. Los cambios aparecen de forma gradual entre el cuarto y el séptimo día, y alcanzan su expresión completa alrededor de las dos semanas — que es justo cuando te citamos a control.
Si vas a mantenerlo, hay una forma mejor
El efecto dura entre cuatro y ocho meses, así que sostener el resultado significa repetir dos o tres veces al año. Nuestro Plan Toxina Botulínica Anual incluye las tres sesiones con sus retoques, tres limpiezas faciales, agendamiento preferente y beneficios permanentes en el resto de la carta — a un valor bastante menor que comprar cada sesión por separado.
Ver el Plan Anual →Cuándo no corresponde
La toxina botulínica no se aplica durante el embarazo ni la lactancia, ni en personas con enfermedades neuromusculares, infección activa en la zona a tratar o antecedente de alergia a alguno de sus componentes. Tampoco cuando el resultado que buscas no es el que este tratamiento entrega — en ese caso te lo decimos en la evaluación y te indicamos qué sí corresponde.
Tratamiento realizado por médico y sujeto a evaluación clínica previa. Los resultados y su duración varían según cada paciente, la zona tratada, la dosis indicada y factores individuales. La evaluación médica no tiene costo y no obliga a realizar el procedimiento.